Responsabilidades compartidas en pro de Nicaragua


En la columna publicada en Novedades de RSE del mes pasado comenté sobre el viaje realizado a Chile por una delegación conjunta (de la cual fui parte) de empresarios y el asesor para asuntos económicos del presidente de la República, Bayardo Arce, con el objetivo de estudiar los avances logrados en ese país en temas de Responsabilidad Social Empresarial.

Se podrían preguntar dos cosas: ¿por qué Chile y por qué una delegación conjunta del Gobierno y el sector empresarial? Chile ha sido hasta la fecha el primer y único país hemisférico que —en cumplimiento de recomendaciones de una Cumbre entre países de Celac y la Unión Europea— ha introducido un Plan Nacional de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible y como se trata de un Plan Nacional de Responsabilidad Social para el Desarrollo sostenible hemos querido ver cómo los chilenos han logrado unir los esfuerzos del sector público y del sector empresarial.

Lo más impresionante ha sido ver que allá existen experiencias muy interesantes de cómo movilizar las diferentes partes del sector empresarial para ser parte del proceso.

En Chile existe un organismo que coordina el trabajo de las empresas públicas, que aportan mucho al desarrollo sostenible del país —lo hemos visto en el caso del Metro de Santiago—. En Nicaragua nos urge involucrar más a las empresas públicas en este proceso.

Para los chilenos el tema de la Responsabilidad Social Empresarial tiene mucha importancia por diferentes razones. Por un lado son las empresas las que sacan provecho a este tema y se demuestran más claramente como parte del desarrollo sostenible del país cumpliendo normas nacionales e internacionales. Y por otro lado, le importa mucho al Gobierno influir que la RSE de las empresas sea parte de la oferta chilena en exportaciones, de esta manera se demuestra que un producto hecho bajo normas de la RSE es también un producto más exitoso en otros mercados.

El Consejo Nacional de Responsabilidad Social para el Desarrollo sostenible que se ha formado en Chile sobre la base de un decreto presidencial es la plataforma de formar el consenso de diferentespartes de la vida chilena —sector empresarial, sector público, sociedad civil (incluidos los sindicatos) y la academia— en pro del desarrollo sostenible del país, compartiendo responsabilidades.

Como empresario de dedicación, parte de una familia empresaria tradicional del país y como resultado de mi trabajo en Responsabilidad Social Empresarial en estos últimos años —más de diez— la conclusión para mí es que el único camino para llevar a un país hacia adelante es unir los esfuerzos de las diferentes partes de la sociedad. Cada quien puede aportar, nadie debe ser olvidado o excluido de este proceso.

La garantía de más éxito socioeconómico para nuestra querida Nicaragua es la creciente participación de todas y todos en este trabajo.

Considero que la condición para poder compartir valores es compartir responsabilidades. UniRSE siempre ha sido un motor en este proceso. Conjuntamente con CEAL, Cosep y Amcham queremos aportar a una Nicaragua mejor.

Es lógico y normal que el Gobierno debería crear las condiciones para poder unir esfuerzos y compartir responsabilidades, porque se trata realmente del bien común. Los que queremos ser parte de este trabajo debemos contar con la oportunidad de participar. El empresariado en Nicaragua tiene la voluntad para eso.

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